Gestión Asociada
¿El acceso a la tecnología garantiza participación, o solo la hace posible?
Por: Clara Stella Juliao Vargas
Directora del Centro de Transformación Social
Tener un celular y acceso a internet (Wifi) no es lo mismo que saber usarlos para informarse, opinar y organizarse. Pero hablar de autonomía digital involucra poder navegar críticamente, elegir fuentes, producir contenido propio y participar activamente en espacios digitales. ¿Cuándo fue la última vez que usaste tu celular para enterarte de algo que paso en tu barrio o que afecto a tus vecinos cercanos? ¿Has revisado el informativo de la UPZ?
No toda la comunidad tiene el mismo acceso ni las mismas habilidades digitales. No toda la población de la UPZ 29 parte del mismo lugar frente a lo digital. Y aún quienes tienen conexión, no necesariamente la usan para informarse sobre su territorio, opinar sobre las decisiones que los afectan o convocan a otros Los adultos mayores, los habitantes con menos recursos económicos o los que llegaron recientemente a la UPZ 29, quedan fuera de los canales digitales de participación. Si informativos como este, de carácter digital, igual que convocatorias y ofertas de actividades, solo circulan por wasap o redes sociales, una parte de la comunidad queda excluida antes de que comience la conversación y por lo mismo quedan fuera de cualquier análisis y posterior decisión. Y en una UPZ como la 29, donde conviven estratos 1,2 y 3 esas diferencias de acceso no son menores, más bien marcan quien entra a la conversación y quien se queda fuera de ella.
No es solo saber manejar un dispositivo, es entender que la información que llega tiene una fuente, que los algoritmos filtran lo que se ve, que se puede buscar, contrastar y producir. Una comunidad que depende de lo que le llega pasivamente no es lo mismo que una comunidad que busca comparte y convoca activamente. Es decir, la comunidad con autonomía digital decide que cuenta, como lo cuenta y a quien se lo cuenta.
El acceso a la tecnología va más allá de tener un dispositivo: involucra recursos sociales, culturales y educativos que permiten usarlo bien. Y en esa línea, Vidal (2025) propone que la autonomía digital no es solo una competencia técnica sino una forma de agencia ciudadana, pues encierra la capacidad de participar, decidir e incidir desde lo digital.
Mientras muchas comunidades dependen de redes sociales externas para informarse, la UPZ 29 tiene algo poco común: un informativo como medio propio; pero todos acceden a él, los habitantes comparten su enlace y sobre todo si participan y aportan información y experiencias para publicar en él. La pregunta que ahora está abierta después de varios años de circular es sí los habitantes de la UPZ 29 lo sienten suyo, si lo comparten, si siguen teniendo interés en aportar sus historias y si lo usan para convocar.
La tecnología se convierte en facilitadora de la gestión y puede ampliar la participación, solo hay que recordar que la tecnología solo es un canal, pero no es una metodología. Además, para quienes no tienen acceso digital, los canales impresos y radiales siguen siendo indispensables, nadie puede quedar fuera por no tener datos.
En ese marco, la gestión asociada entra como metodología que puede aprovechar lo digital sin depender de él, porque al circular por canales digitales las actas, los mapas diagnósticos, las convocatorias y los plenarios en modalidad dual, manteniendo la presencialidad, permite llegar a más personas y sostenerse colectivamente. La tecnología amplia el alcance, pero la metodología participativa garantiza la profundidad.
Vidal, C. A. (2025). Educar para la autonomía digital: ternura, crítica y reflexión en el aula. Revista de Educación y Pensamiento, (32), 72–90.


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