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Gestión Asociada​

Migración juvenil: cómo abordarla desde la gestión y la planeación participativa

​​

Por: Clara Stella Juliao Vargas

Directora del Centro de Transformación Social

 

La migración de jóvenes del campo a la ciudad en Colombia responde a un conjunto claro de factores estructurales: falta de empleo de calidad, carencias educativas, infraestructura insuficiente y aspiraciones de mejor calidad de vida. No se trata solo de “venirse por moda”, sino de decisiones racionales en contextos rurales con pocas alternativas claras de desarrollo.

En estos momentos es importante una gestión estratégica y participativa que ponga a los jóvenes rurales en el centro de la toma de decisiones que permita diseñar respuestas más eficaces que incrementar oportunidades sin migrar y mejorar las condiciones de vida en los territorios rurales.

Como causas de esta migración vale la pena mencionar, según lo referenció Mas Colombia en septiembre del 2025, que el empleo rural en Colombia es mayoritariamente informal y mal remunerado (alrededor del 83 % en 2024 carece de contrato y protección social), las zonas rurales tienen menos acceso a educación secundaria y superior de calidad, además la falta de recursos y herramientas competitivas en el campo hacen poco viable el sustento familiar y personal en zonas rurales y empujan a los jóvenes a migrar para buscar mejores opciones educativas o aspiraciones profesionales.

Esto sin olvidar las condiciones de infraestructura y servicios que deterioran la calidad de vida en las zonas rurales, la inestabilidad económica dada la dependencia de pocos cultivos, bajos precios y riesgos climáticos que reducen los incentivos para permanecer en el campo, a lo que se suman ciertas percepciones de que la vida urbana es más «moderna» y próspera, aspectos que también funcionan como factores de expulsión de la zona rural y convierten la ciudad en una especie de panacea llamativa.

Es innegable que la ciudad ofrece potencialmente mejores salarios y más alternativas educativas, laborales, servicios y comercio (Carranza et al, 2022), así como mayor acceso a infraestructura sociocultural y conectividad; redes digitales, transporte y servicios culturales/recreativos son más abundantes en ciudades, aunque eso no garantice empleo estable y se afecten procesos de identidad social y cultural, desarticulando lógicamente redes afectivas y culturales propias del campo.

En ese marco es importante diseñar, de forma participativa, políticas que respondan a las expectativas reales de los jóvenes en función de la identificación y generación de alternativas para enfrentar las necesidades locales, de forma que se puedan fortalecer oportunidades económicas locales, aumentar el acceso a educación e inclusión digital, mejorar los servicios básicos y de bienestar a la par de la creación de espacios de participación real para los jóvenes que construyan sentido de pertenencia al territorio y legitime las decisiones que les afectan y que terminan expulsándolos de las zonas rurales  y les hacen sobrevalorar las oportunidades que supuestamente puede ofrecerles la ciudad.

El reto lógicamente se encuentra en la convocatoria a los jóvenes tanto a nivel rural como urbano, dada la desconfianza aprendida por haber participado en talleres donde opinan, pero terminan no cambiando nada su situación o el hecho de que, normalmente, los proyectos para jóvenes no tienen continuidad en tiempo. A lo que se suma el que no siempre se consideran tiempos, costos y esfuerzos reales que pueden competir con la supervivencia, por lo que terminan en una priorización forzada que les impide participar en proyectos que podrían interesarles.

Si al final logran coincidir y participan, queda el reto de mantenerlos motivados, porque para este grupo poblacional el tema no es el discurso, es el resultado concreto que involucre reconocimiento y proyección especifica y viable.

Atendiendo esos dos retos habría que convocar desde el problema real, otorgando algún tipo de poder y liderazgo sobre el proceso, con flexibilidad, con sentido, impacto y coherencia. Lo que se logra si la convocatoria involucra desde la planeación, el diseño, la ejecución y la evaluación. Ejemplos pueden ser bancos de iniciativas concursables, formación en liderazgo con aplicación concreta a un proyecto (aprender liderando), acuerdos explícitos con reglas claras para ejecución de apuestas, todo en el marco de ejercicios participativos con las cartas sobre la mesa.

Fuentes

Carranza, E; Eberhard-Ruiz, A y Cárdenas, A, (2022) ¿Atraer a la gente al empleo o el empleo a la gente? El reto de Colombia es crear mejores empleos en zonas urbanas y rurales. World Bank-Blogs. En https://blogs.worldbank.org/en/jobs/bringing-people-jobs-or-jobs-people-colombias-challenge-creating-better-jobs-urban-and-rural?utm_source=chatgpt.com

Mas Colombia (2025) El empleo rural en Colombia y la migración a las ciudades (Ver en: https://mascolombia.com/empleo-rural-en-colombia-migracion-a-las-ciudades/?utm_source=chatgpt.com)

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Foto: Red de Comunicación Regional

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